TITULO:

"LAS CASONAS DE CARRETEROS DE LA JUNTA Y HERMANDAD DE LA CABAÑA REAL DE BURGOS-SORIA"

UNIVERSIDAD:

Escuela Politécnica Superior de Burgos

AUTORES:

Mª Del Cielo González Morala
Victor Manuel Almendariz Fernández
Javier Barinagarrementeria Eguía

TUTOR

D. José Manuel González Martin

Recientemente se ha celebrado el V Centenario de la fundación de la Junta y Hermandad de la Real Cabaña de Carreteros, por lo que se ha elegido el tema que a continuación se desarrolla.

 La construcción de estas casas responde a la necesidad y a la pura lógica del constructor sobre el funcionamiento de los materiales. En estas construcciones no intervenía un arquitecto, sino un maestro cantero que, además de dirigir la obra y contratar, proyectaba.

 Son construcciones hechas a medida de su morador, variando de unas a otras según su capacidad económica y la necesidad de espacios con características determinadas.
 Como resultado de los conocimientos adquiridos sobre aquellas familias, hemos llegado a apreciar el valor cultural de su legado y sentirnos parte de ellas.
 La Cabaña Real de Carreteros fue creada por los Reyes Católicos en 1497 con el propósito de organizar Asociaciones y Hermandades carreteriles distribuidas por la geografía peninsular.

  La importancia de la carretería radica en que el transporte es el elemento dinamizador del comercio y, por tanto de la economía. El interés por parte de la Corona a través de los siglos es lógico, si consideramos que era la única institución que llevaba a cabo todo el transporte público y privado, pues la carretera era el único medio de comunicación interior. Como medida para fortalecer esta institución, la Corona fue siempre generosa con los carreteros. Desde su institucionalización, se suceden las reales cédulas y provisiones concediéndoles privilegios tales como la libertad para circular por todos los términos, utilizar todos los pastos comunales, prados y dehesas a su paso, o cortar madera de los montes por los que tuvieran que circular.

FACTORES DE INFLUENCIA
 El enclave geográfico de la zona que nos ocupa influye determinantemente en su arquitectura popular.
  Los pueblos pertenecientes a la Junta y Hermandad ocupan una extensión de 106.000 Km2, repartidos entre el sudeste de la provincia de Burgos y el norte de la de Soria. Se trata de una zona montañosa conocida como “Tierras de Pinares”, que ocupa las ramificaciones occidentales del Sistema Ibérico, es decir, las Sierras de la Demanda y Neila.

 Sobre las laderas de estas montañas, situadas entre los 1.800 y los 2.100 metros de altura y donde el clima es continental, esto es, seco y extremo, encontramos los pueblos objeto del presente estudio.
  Tan decisivo en la arquitectura de la zona como la climatología, la altitud o la orografía del terreno, resulta el análisis geológico y litológico de la misma. Los materiales, en su mayoría del jurásico, con predominio de cuarcitas conglomeráticas, arcillas arenosas, curzarenitas, terrenos calizos, arenas y areniscas calizas, determinan los componentes y las técnicas constructivas.
  Por último, aunque no por ello menos importante, ha sido necesario analizar la economía y la demografía de estos pueblos ya que, aunque en la actualidad las actividades más importantes son la ganadería y la silvicultura, actividad que favoreció siglos atrás a la carretería y que, hasta el siglo XVIII, hizo rica a esta comarca y que favoreció un considerable crecimiento demográfico.

EVOLUCION HISTORICA DE LA ARQUITECTURA EN LA ZONA DE PINARES Y ALREDEDORES.

  Planteamos el estudio de una serie de edificaciones que se agrupan por su función como morada del gremio carretil y esto nos ha llevado a un inicial y somero repaso de la evolución arquitectónica en la zona que nos ocupa.
  Los primeros asentamientos conocidos son cuevas y abrigos naturales del Paleolítico. En la Edad de Hierro se confirma una diversificación de los materiales empleados, conformándose los asentamientos en emplazamientos defensivos tipo castreños.

  Si damos un salto en el tiempo, nos encontramos con que la vivienda de los pueblos indígenas, gracias a la influencia que supuso la cultura romana, se configura con mayor complejidad, incorporando cambios en la tecnología constructiva. No obstante, y coincidiendo con la invasión de los pueblos germánicos, se retorna a la ocupación de asentamientos anteriores, similares a los del Paleolítico.

 La conquista árabe de la península trajo consigo el declive de numerosas poblaciones, con el consiguiente deterioro de la arquitectura anterior, en cierto modo por la escasa durabilidad de sus materiales. Es entonces cuando se genera un proceso constructor en el que confluyen tradiciones y conocimientos aportados por los diferentes grupos de pobladores.
  A partir de finales del siglo XI surgen  las villas medievales, que planteaban condicionantes como la parcelación. La división de los espacios vivideros tiende a especializarse, apareciendo una estancia principal, la cocina o el hogar, las habitaciones, almacenes, etc.

  Se extiende la utilización de la teja cerámica; se sustituye el entramado por la piedra y, en ocasiones, conviven en una misma edificación. Aparece en esta época la casa carretera que nos ocupa.

  Los tres modelos arquitectónicos que se desarrollan en el trabajo y que conviven en la comarca son los siguientes:

  •  La tipología de núcleo agrario, caracterizada por grandes manzanas cerradas con unos espacios libres a modo de   corrales, unidos a la edificación.

  •  Los núcleos norteños de la provincia de Burgos, caracterizados por agrupaciones semiabiertas que generalmente no se aprecian debido a la individualidad de la casa.

  •  Los núcleos ganaderos, constituidos por pequeñas manzanas, agrupaciones muy simples y sin patios interiores. Es el predominante en la Sierra de la Demanda, denominándose “casa serrana”, con su característica chimenea de campana troncocónica.


LA CASA CARRETERA. TIPOS.

  La casa carretera es una variedad de la casa serrana. Suele configurarse como un gran volumen, con cerramientos de sillería o mampuestos de piedra arenisca, pequeñas ventanas, una gran puerta de entrada, una cocina pinariega y un gran portal o “zaguán” que se utilizaba para proteger las carretas y como zona de carga y descarga, y que es el elemento que más mantiene sus características funcionales y constructivas, a pesar de la evolución que experimenta el resto de la edificación.
  En la planta baja se localizaban las cuadras, el zaguán, alguna habitación, un almacén y la cocina serrana.
  Bajo la cubierta a dos o cuatro aguas se utilizaba la entrecubierta como pajar y desván. Si tenía planta primera, aparecía otro pajar, una gran sala, habitaciones, alcobas y otras estancias secundarias.

  La estructura está formada por muros de carga pétreos y pies derechos, sobre los que apoyan los forjados, constituidos por vigas de gran sección, de madera de haya, roble o pino albar.

  El material de cobertura es la teja curva árabe, formándose la cubierta con una estructura de madera. Los aleros suelen ser de madera también, aunque en algunas ocasiones están constituidos por piezas cerámicas de diversa geometría, en otras ocasiones por tejas y, en menor medida, se utilizan piezas de piedra labrada.

  En la construcción de sus cerramientos se utilizaba como material básico la piedra arenisca, en forma de mampostería o sillería recibida con mortero de arena y cal. Otro material utilizado en fachada es el ladrillo, conservándose en el pueblo de Molinos de Duero cuatro casas que lo utilizan como relleno de un entramado de madera en la planta primera de su fachada principal.

  Los huecos de ventanas son escasos y de pequeñas dimensiones, con recercados de sillares labrados o colocados toscamente. Las puertas de entrada están realizadas con un arco de medio punto o con un doble dintel recto, que hace las veces de arco de descarga.

  Las particiones de la planta baja eran paramentos pétreos, entramados de madera rellenos de adobe y, en estancias secundarias, entablados o encestados. En planta primera pueden aparecer los mismos tipos de tabique, exceptuando los muros de descarga, que sólo aparecen en sus cerramientos.

  Los suelos solían ser pétreos en el zaguán y las cuadras, siendo sustituidos en ocasiones por barro o tierra apisonada, materiales habituales en el caso de las cocinas. En algunas ocasiones, encontramos tarima de madera en alguna estancia vividera de la planta baja, tipo de suelo que, generalmente, aparece en la planta primera.
  La evolución del porche de una planta, corrido y apoyado sobre pies derechos en la casa primitiva, es la característica principal que hemos considerado en este trabajo para agrupar los diferentes modelos de casa carretera. También se ha tenido en cuenta el crecimiento de la casa en altura.

La clasificación de CASAS CARRETERAS se divide en cinco grupos:
 

CASA PRIMITIVA
 Se estuvo construyendo hasta finales del siglo XVI. El último ejemplar que se conservaba de este tipo se demolió en el año 1997 en el pueblo de Pinilla de los Barruecos.
 Es característico de este tipo de casa un gran porche corrido ante la fachada principal. La distribución interior es muy sencilla, construyéndose con una planta y entrecubierta.

CASA DE CORRALA
 Aparecen a principios del siglo XVII. El porche se apoya sobre pies derechos y dos muros cortafuegos laterales. Se suele sustituir en las fachadas la mampostería por la sillería; no presentan evolución en altura, ni gran diferencia en su organización interior con la casa primitiva. Bajo la cubierta a dos aguas encontramos un pajar, concentrándose en la planta baja las estancias vivideras.
 El ejemplar más antiguo de casa carretera es de este tipo, pudiéndose visitar en Aldea del Pinar.

CASA DE PORTALON
 Existen ejemplos del siglo XVII en Vilviestre del Pinar, Palacios de la Sierra y Aldea del Pinar.
 Presenta un porche central, rehundido de la línea de la fachada y con la misma altura que la casa. Se complica su organización (algunos ejemplos evolucionan en altura).

CASA SOLARIEGA
 Construidas en el siglo XVIII, su aspecto exterior es de clara influencia vizcaína, debido a la inmigración desde el Norte a la meseta castellana.
 Son construcciones de planta baja y entrecubierta con cubierta a dos aguas. Destaca el cierre del porche casi totalmente, con un arco carpanel a su entrada. Es considerable la disminución de su volumen (sólo tiene la altura de la planta primera) y su fachada muestra una ornamentación peculiar que la diferencia de las demás.

CASONA CARRETERA
Construidas entre los siglos XVII y XIX. Desaparece totalmente el porche; la cubierta puede ser de dos o cuatro aguas y al menos una de sus fachadas se construía en sillería. En Molinos de Duero, en Soria, se conservan al menos dieciocho ejemplares de este tipo.